domingo, 24 de mayo de 2015

De repente, me hice padre

Muchas cosas, las buenas y las malas, suceden así, de repente. Sin darte cuenta ya te han pasado, ya te han cambiado, ya sucedieron y a veces hasta se han ido para siempre.
Los terremotos, por ejemplo, suceden de repente. Todo el mundo los espera, se rumorea sobre su llegada, pero ellos nunca avisan y siempre sorprenden. Son como ese mal amigo, que todos saben llegará a la fiesta de cumpleaños pero no saben a qué hora, ni con que “regalo”.
Así pues, un día de estos de estar tranquilo, de repente a mi pequeña y recién inaugurada familia, nos aconteció un terremoto de escala amorosa, pero terremoto al fin y al cabo. Él no lo sabe, ni lo hace a sabiendas el pobrecillo, pero tambaleó los cimientos de nuestra resistencia y paciencia. Lo esperábamos, seguro, pero, ¿nos pilló por sorpresa? ¡También!
De repente todo son cambios, cambios de horarios a deshora, cambios de tareas perennemente inacabadas, cambios de planes alternativos, cambios de regalos bienintencionados, cambios de pañales defecados, cambios de camisas vomitas…
Pero quitando de estos cambios, que son más vistosos y en buena medida predecibles, lo que más lo que más me ha sorprendido son los cambios que no se ven, los que se lleva uno por dentro, como pegados a la almohada por la noche. Sabía que llegarían, pero, de repente me pillaron fuera de juego. Me refiero a como a uno le cambia el pensamiento, asi, en tan poco tiempo como que ha acontecido desde nuestro pequeño terremoto familiar de hace ahora dos meses.
Me encuentro haciendo, y pensando, cosas que antes no hacía, ni pensaba. A veces me sorprendo a mí mismo poniendo voces agudas y balbuceando a ese muñequito majestuoso, o pensando en que cuando tenga un tiempo más saldremos a pasear en bici, o que sí que rápido voy en la bicicleta y algo me puede suceder, que si ojo con esto que podría pasarle…
¡Que digo yo que estas cosas estarán en los genes, ya que a mí nadie me las ha enseñado! Porque yo, que nunca fui de coger en brazos a bebés, ahora pienso que de este, el mío, nuestra carne, nunca tengo suficiente (mientras no llore, claro está).
Sobre todo sobre todo, si me tengo que quedar con algo, lo que más me sorprendió, así de repente: La Añoranza, con mayúscula.
Explicándome así, tal cual, escueto, se podría pensar que soy un descastado, un desraizado sin escrúpulos, pero déjenme explicar que tras muchas idas y vueltas, si bien es cierto que hay cosas que añoro al salir fuera, nunca las evoqué como estos días.
Siempre me faltó cuando no estaba mi novia, luego mi esposa, mi madre y algunos familiares y amigos…pero ahora mismo y con tan solo una semana fuera, el sentimiento de añoranza te “TU FAMILIA”, la que tú has creado, es diferente y más fuerte que cualquier otro. Te hace sentir hasta culpable si no lo sientes veinte cuatro horas al día.
Esta Añoranza te hace querer dejarlo todo y no separarte más lejos que de donde te lleguen sus abrazos y sus orines respectivos. Igualmente te hace, persistentemente de repente comprender que eres padre y esposo, y que tu lugar está con tu familia.
Aunque a veces tengas que dejarlo, tu sitio ya siempre será ahí, con los tuyos que has elegido y creado.



lunes, 23 de marzo de 2015

Mítica onomástica para mística criatura

Hoy, 23 de Marzo del 2015 es un día que para Menditxu y Ratita será inolvidable. Las dimensiones familiares vuelven a expandirse, solo que esta vez en el único círculo más íntimo posible, el de los Padres y el de las Mamás.

A las 10:45 de la mañana, nació en Sevilla un alargado bebe de 2,84 Kg.

Chico, o chica, estaban igualados en las apuestas sobre el sexo, a todos oculto dentro del vientre materno; no es más que ahora que todos supimos lo que es:

¡Varón fue la criatura!...pero bueno, que si hembra la hubiéramos querido lo mismo.

Hasta ahora, este ente, entidad tangible e impalpable, permanecía en el colectivo imaginario como un "Sugus" atado a las entrañas de La Ratita en una lazada líquida, de vida.

No sabíamos si pichurrilla o granito de café, pero sabíamos cómo se iba a llamar desde antes de siquiera pensar en concebir:

¡Táchesemos de precavidos!, pero el nombre de un nuevo ser no es baldío menester, sino más bien honrosa responsabilidad paterna.

Corría el año 2011 y en aquel pegajoso invierno de Puerto Príncipe, teniendo en cuenta los acontecimientos sucedidos, nos dijimos a nosotros mismos que nuestro primer HIJO, se llamaría:

Antonio José, M. P. B. S. para mayor precisión.



Mítica onomástica, Antonio José, para mística criatura. Tal vez alguno le achaque un cierto aire a carta evangélica de antaño, castiza designación pasada de siglo. Nosotros les decimos:

"Un nombre de personas de relieve en la estirpe, un nombre de forjado carácter y pasado familiar, un nombre que queremos siga formando parte de nosotros y de nuestro día a día. En definitiva, un nombre para honrar a dos grandes que se nos fueron, en diferentes épocas y de disímil manera, pero que marcaron tanto nuestro ser como nuestra vida, ya sea en 40 días o en 28 años.”

Don Antonio, era el padre de Menditxu, al cual por desgracia conoció solo breve tiempo. Quienes mejor les conocen dicen que son prueba irrefutable de la teoría esa de los genes. Que sin conocerse padre e hijo se atisban parecidos asombrosos en la forma de ser y parecer. Uno es 50% el otro aunque no cace codornices.
Faltar demasiado pronto hace que él que se va, se convierta en mito. ¡Piénsalos! Hay muchos y no los nombraré por razones obvias. Antonio, en su familia es uno de ellos, un hermano, un marido, un tío, un veinteañero apañado que se pone el mundo por montera, pero sobre todo, un cambio en el semblante de los suyos al contar sus hazañas y/o fechorías: Un recuerdo que, a día de hoy, llega como en su día sobrevino su partida; intempestivamente temprano.
Se dice de él que ataba trapos de cocina en la espalda de las perdices mal-heridas, para que no pasaran frío en casa, mientras, después de haberlas abatido, las cuidaba para dejarlas en libertad.

Don José, era el abuelo de La Ratita. Eso y mucho más, su escribano guía espiritual, su confesor, su más íntimo amigo. Una cabeza serena de seguros valores y el correcto regidor de una familia polifacética. Ratita es un 25% él y no pasa un día sin que viva los valores que hasta sus últimos momentos le transmitió.
Faltar después de una larga, profunda vida hace que el que se va, se convierta en mito. ¡Piénsalos!, hay muchos y no los nombraré por razones obvias. José, en su familia uno de ellos, un padre, un abuelo, un nonagenario maestro de la lengua de la vida, un señuelo en tiempos “reguleros”, pero sobre todo un hogar donde se reunían las generaciones. Su dilatado paso dejó posos en multitudes, de entre las cuales Ratita se cuenta entre las primeras. Le llamaba el Torito Bravo, el chicarrón del Norte, y recuerda innumerables tardes jugando al veintiséis, mientras entre conversaciones sobre la vida del abuelo, sobre las aventuras de Ratita, esta recibía consejos y enseñanzas que le han ayudado no solo a ser la persona que es, sino a confiar en la familia, en la esperanza, en la magia de la bondad que se entrega sin esperar nada a cambio. El Torito, y la abuela Concha, han sido y siguen siendo en los corazones de su gran familia, un pegamento que une y nunca separa. 

Y con estos dos pesos pesados del inmenso apego familiar, ¿Cómo no querer recordarles y homenajearles cada día? ¡Cada uno de nosotros que les conociéramos!

Por esto es que, Antonio José es Antonio José. Ni más ni menos, o mejor dicho, ahí es nada. “El Sugus” fue antes de ser, quizás ya sea agua pasada:

¡Larga vida a Antonio José! ¡Larga vida a nuestro TOJO!

viernes, 13 de marzo de 2015

Cuando vino Yolanda

Hace ya bastante tiempo de este mayúsculo "Evento Climático" que golpeó a Filipínas en Noviembre del 2013. ¡Más de un año ya, como pasa el tiempo!

Algunos sabéis que después del tirón con vientos más rápidos jamás medidos, estuve trabajando en la  primera parte de la operación de emergencia con una organización llamada Terre des hommes.

Fue una misión dura, pero a la vez he de decir que gratificante.

Dura porque en las primeras semanas y meses de una emergencia, el apremio por trabajar rápido y lo mejor posible está siempre ahí, con lo que se exige mucho a los demás y a uno mismo también. La casi incesante lluvia no ayudaba al despertar matutino.

Gratificante porque el trabajo realizado que yo califico sin miedo de equivocarme, de calidad y rapidez. Amable, como la mayoría de la gente que conocí en Borongan (la capital regional) y con la que compartí sudor y langostinos a la plancha en la playa.

www.tdh.ch(C)

El otro día, el conmemorativo del primer año del trágico evento , navegando por la red y mirando noticias, reací en la página de Terre des hommes, me encontré, para mi agrado, dos videos sobre el proyecto de emergencia.

El primero (ENLACE), en realidad lo grabé y edité yo, con lo que la calidad es un poco peor (mi pequeña cámara no da para más). Lo hice para una presentación que nos pidieron en la sede y me sorprendió verlo en su web porque bueno, ejem, entre amiguetes está bien pero para una web internacional. Supongo que el contenido vale más que el continente.

El segundo (ENLACE) es un vídeo que hicieron para conmemorar el primer aniversario. Es muy chulo y ahí podeis ya ver todo el trabajo que hicimos en los primeros 4 meses. Con la gente que trabajamos, con los beneficiarios y trabajadores locales.

Me dio mucha alegría verlo y quería compartirlo aquí, para que, los que tengáis 15 minutos y ganas de saber lo que, realmente, hago cuando estoy fuera, podáis salir de dudas.

jueves, 26 de febrero de 2015

Querido :

En algún lugar, el 4 de Agosto del 2014

Querido:
Siempre nos vendças la moto de que cascarças antes de la edad de Jesucristo y mçrate. Ya cumples 50 fiestas de Bilbao como tiene que ser; entre los personajes queridos de tus mil y un periplos y con mucho jolgorio, como a tç te gusta.
Este medio siglo te ha dado para ser casi de todo en esta vida, desde fotógrafo, viajero, hasta emprendedor de hamburguesas locas, pasando por friegasuelos y Director de “quien-sabe-que®.
&Qué será fruto del dormir tan poco!, el que te dé tiempo a hacer todas estas embarcadas y las muchas más con las que nos sorprenderás en la cincuentena que te queda.
Una noche de verano se te preguntó, tras unas copas de más (o de menos) el porqué de tanto trabajo, de tan persistente ahçnco, la razón de tantas y tan largas horas laboradas, cuando tu vida está más que ganada. La respuesta,  veloz e indubitable, fue:
-“&Para que a mi familia no le falte de nada!-
Esa es tu “Esencia, el olor inconfundible del hijo, del hermano, del tço, del amigosiempre emanando al aire el aroma prevaleciente de la unidad familiar. A veces ese enfoque es sencillo de conseguir tras una mesa y un buen vino, a veces es complicado como una ecuación inacabaday requiere viajes apresurados o decisiones comprometidas.
Levanta la vista, ahora mismo, mira a tú alrededor y date cuenta de una gran verdad, que se te dice por si en el devenir te olvidaste de verla:
&La misión esta mayormente cumplida!
Las familias evolucionan y la tuya vive hoy épocas destacadas más felices que otrora, en gran parte gracias a ti. Claro, con bajas notables como el tiempo ordena, pero sobre todo con muchos nuevos (y viejos) fichajes, que llenarán tardes, navidades y noches. Gente a la que seguro no vas a defraudar.

&Que nada les falte, sobre todo tu tiempo y tu amor!

jueves, 19 de febrero de 2015

Dimensiones familiares expandidas

Parece ya que es toda una vida y en realidad pasó ya más tiempo. Mucho más que una vida; diríase una vida y media. ¡Claro! la que pasó revoloteando como un "sugus" dentro de la barriga de su ama, que es mi hermana.

A mí se me hace ya que no existiera un tiempo anterior, donde su, cada vez menos, infinitesimal presencia no llenase el firmamento de nuestras dimensiones familiares extendidas. Nuestro universo pre-infantil, aquel afable, predecible y de domingo a la tarde, se desvaneció sin inmutarnos, ante la alegría por la recién llegada que todo perturba en espectros visibles e invisibles y todo remueve y conmueve. ¡Nadie le vio salir por la puerta de atrás del hospital hace hoy 632 días, mientras todos bríndabamos con vino del rico en la sala de espera! ¡Nadie le invito a una copa de despedida entonces y nadie le espera a que vuelva ya!

Por mi parte, lo reconozco muy egoístamente, que no encuentro mejor pegamento familiar que ese gusano sonriente y hambriento, ávido de sabores y atenciones . Hacía tantos años que no comíamos juntos cualquier frío día de diario en la familia. Vainas con patatas, filete con pimientos y ella hay de menú ahora en casa; donde antes cada cual estaba en su trabajo, en su ciudad o en su mundo, hay ahora una unidad común que son sus pañales y sus proto-vocablos balbuceantes.


Yo, que soy el tío del Almendro, un poco mejorado tal vez, ya que visito algo más (aunque seguro el del anuncio pulula ya en Ryanair), aún no tengo a día de hoy una plétora de andaduras comunes. Tan solos unos segundos de llantos entre mis titubeantes brazos, si acaso minutos escasos en el sofá ojeando cuentos, a lo más horas en el refugio dormitando y tirándonos bolitas de plástico.

Pero sé a buen seguro, y por lo que entreveo de por su carácter y por el mío, que lo mejor entre nosotros está por llegar aún. Veo que cada vez estamos en mejor sintonía, pero nos falta, como para tocar un instrumento musical, el tiempo necesario para una buena afinación diaria y la cotidianidad para la práctica que hace la armonía.

Mientras que yo estoy lejos y en algún que otro "asunto que la atañirá", ella, sin darme cuenta casi, ya pasó de gusanito a mariposa. Cada vez estaremos más cerca, porque cada día ella volará más lejos, cerca de mi y yo volaré menos, me quedaré cerca de ella.

¡Entonces vendrán nuestras épocas doradas! Hasta que ese tiempo llegue me consuelo sabiendo que le repiten mi nombre para que se acuerde de mi al llegar la próxima vez.


sábado, 10 de enero de 2015

La boda de nuestra vida

A alguno le juré que cuando la ranas criasen pelo, otros me sonrojaron con el "cuando formalizareis la relación", bastantes, incluso cercanos, seguro se sorprendieron por que yo no era "de ese parecer", pero el caso es que definitivamente, cuando uno hace migas con una sevillana determinada y determinista, tu futuro está sellado. No puedes por menos que resistirte, cada vez con menos intensidad, a que la ilusión vaya contagiando como el día de vísperas de San Fausto. El gusanillo del anillo se apodera del alma del débil pasota sentimental.

Al final, un día con poca planificación, pero mucho acierto das el paso al frente (que aquí quedó claro que sería yo, por tradicionalismos); con un anillaco escondido y sudado en la palma de la mano. He de reconocer que llegados a este punto se olía la respuesta afrmativa (¿Intuición maculina...¡ Si eso no existe!). Esa misma noche ya teníamos concebida la historia de pies a cabeza.


La gran mayoría sabéis lo que paso, lo vivisteis en vuestro cuero y a vuestra manera: Os escribimos largos mails con vídeos,  os hicimos recoger a desconocidos camino a un lugar perdido en la montaña toledana, compartisteis alojamiento con miriadas de dermápteros (si, si, no digas que no los conoces), os hicimos bailar mucho, beber bastante y sobre todo interactuar con los personajes diversos de nuestra extraviada, pero encontrada, vida: Abuelos con jefes de trabajo, primos con amigos de la uni, conmañeros de campañento con perros, clarinetistas con niño...En resumen, La Boda-Campamento de Iker y Marta, la boda de nuestra vida.

Fueron miles de días de impagable trabajo humano de suegras, hermanos, tíos, primos, amigos... Centenares de horas de ensayos de baile, canto y música durante las vacaciones. Decenas de minutos de monólogos improvisados, emblemáticos y cariñosos en un micrófono abierto a nuestros corazones. Segundos de besos cómplices, agarrados de la mano y mirándonos a los ojos sabiéndonos ya tres (Iker, Marta e IkMar).

Muchas veces me he parado a pensar en que fue para mí lo mejor de la boda, aparte claro está, de haber atado con un libro familiar a la Ratita. La respuesta a veces nunca llega y otras es instantánea. A veces nunca se si me quedo con este instante o con el otro, si esa sonrisa entre dos desconocidos o el hecho de que casi 200 almas cruzasen media península, o medio continente, para estar entre nosotros...otras veces al instante, no lo pienso, lo sé: El hecho e haber creado, entre todos, un todo de "Ferfección, con F mayuscula", todo estaba imprecisamente calculado, desordenadamente medido, casi casi, me atrevería a decir catastróficamente diseñado y como era de esperar salió milagrosamente Ferpecto.

No pasa semana en que como todos los recién casados (siempre lo seremos en el ocurrir matrimonial del "todos los días de tu vida"), no pensemos en lo especial que fue nuestra boda, en lo bien que lo pasamos, en lo matados que acabamos y sobre todo en lo rápido  que pasó pese a que estuviéramos casi una semana en el Piélago. Desde la primera semana de Luna de Miel, sabemos dos cosas: Que no es la última vez y que las bodas de plata son demasiado esperar.

¡¡Vivan las bodas de Cartón-Piedra!! Que se celebran al de 5 años nada más, porque nos la hemos inventado y así lo hemos decidimos.

¡Mucho mejor,donde va usted a parar!

Permanezcan a la escucha.




viernes, 21 de marzo de 2014

Atardece en Basse

Atardece en Basse. Las calles se llenan de niños que vuelven de la escuela, de mujeres que regresan a sus casas para cocinar a sus familias, de comerciantes cerrando sus negocios. 


Atardece en Basse para dar comienzo a una noche muy oscura. Oscura porque no hay gasolina en el país y hace tres días no hay electricidad. 

Acaba un día de trabajo y todas las personas vuelven a sus hogares a encontrarse con sus familias. Siento que mi mayor anhelo es poder encontrarme con mi familia en la habitación del hostal donde duermo, después del que ha sido un intenso día de trabajo.

Apuro las últimas horas, me adentro en la oscura noche de Basse. Las calles parecen un baile de luciérnagas. Personas aquí y allá con linternas, o la luz de sus móviles, vigilando donde dan cada paso, y expectantes por encontrarse con algún rostro conocido para charlar un rato. 

Y a la luz de esta vela, me deleito con un huevo frito con patata cocida. Bala me recibe contento, soy su primer cliente de la noche. 


- Cotidianidad -.